Linfocitos T


Los linfocitos T o células T se encargan de una gran variedad de respuestas inmunes que ayudan a nuestro cuerpo a atacar sustancias extrañas como bacterias y virus. También, pueden aumentar la respuesta de las células B (desarrolladas en la médula ósea) y ayudar a otras células inmunes.

Son parte de una subgrupo de los glóbulos rojos y se producen en un órgano llamado “timo”; de allí, proviene el nombre de linfocitos T.

Pero los linfocitos T, además, tienen subconjuntos de células con funciones distintas; la mayoría forman parte del sistema inmune adaptativo pero, también existe una pequeña parte que son parte del sistema inmune innato.

Todo sobre los Linfocitos T

Características de los linfocitos T

Los linfocitos T son capaces de reconoces sustancias que el sistema inmunológico perciba como nocivas cuando se presentan en su forma no soluble.

Esto es posible gracias a que poseen un sistema de receptores que les permite reconocer el péptido antigénico.

Las células T son capaces de activarse, también, con súper-antigénicos, sustancias que son producidas por microorganismos.

Los péptidos que emergen de los linfocitos T no solo se derivan de antígenos; también pueden venir del metabolismo celular, es decir, de moléculas propias y no de organismos extraños.

Además de ser capaces de eliminar células cancerosas u organismos infectados; los linfocitos T cumplen una función reguladora mediante la producción de moléculas llamadas “linfoquinas” que son la base de los fenómenos de cooperación celular en la respuesta inmune.

Categorías de los linfocitos T

Los linfocitos T pueden separarse en tres amplias categorías para entender mejor sus funciones en el sistema inmune del cuerpo.

Las células T auxiliares

El objetivo de los linfocitos T auxiliares o ayudantes es aumentar la respuesta inmune del cuerpo al reconocer la presencia de una organismo extraño o un antígeno.

Al detéctalo, los linfocitos T auxiliares liberan citoquina, una sustancia química que estimula otras células T para iniciar la respuesta inmune.

Cuando estas otras células se activan producen proteínas que combaten los antígenos y son llamados anticuerpos.

Los linfocitos T auxiliares pueden dividirse y conseguir que el cuerpo se produzca rápidamente una respuesta inmune.

Las células T reguladoras

A diferencia de los linfocitos T auxiliares, los reguladores tienen una función totalmente diferente.

Este tipo de células T se encargan de desactivar la respuesta inmune del cuerpo favoreciendo la tolerancia hacia autoantígenos.

Los linfocitos T reguladores han sido objeto de estudio durante muchas décadas y recientemente los científicos trabajan en demostrar su potencial para mejorar la tolerancia de trasplantes y en tratamientos contra enfermedades autoinmunes.

Las células T asesinas

Los linfocitos T citotóxicas o “asesinas” sirven para destruir o atacar directamente a los antigénicos.

Su función es buscar en el cuerpo las células infectadas. Al reconocer las sustancia o célula nociva se adhiere a ella y segrega químicos tóxicos que terminan matando tanto al antígeno como a la célula infectada.

Las células citotóxicas pueden destruir tumores o células mutadas pero, por desgracia, pueden identificar como amenaza a un órgano trasplantado y atacarlo.

Desarrollo de los linfocitos T

Los linfocitos T se originan en las células madre hematopoyéticas de la médula ósea. Luego las células pueblan el timo y se dividen para generar una población de timocitos inmaduros.

Al principio, estos timocitos son clasificados como células doblemente negativas pero a medida que se van desarrollando se vuelven doblemente positivos y al finalizar el proceso son solamente células de un positivo.

El porcentaje de timocitos que sobrevive su desarrollo en el timo se convierte en linfocitos T inmunocompetentes maduras.

Activación de los linfocitos T

Cuando existe un acoplamiento simultáneo del receptor de las células T y una molécula coestimuladora se produce la activación de la respuesta inmune de los linfocitos T. Sin la co-estimulación, solo el receptor de las células T da como resultado anergia.

La primera señal de activación se obtiene mediante la unión del receptor de células T a su péptido.

La segunda, proviene de la coestimulación. Aquí los receptores sin inducidos por un número de estímulos que, generalmente, son productos de degradación de células.

La coestimulación es la que ordena a los linfocitos T responder a un antígeno. Sin su ayuda, la célula T se vuelve anérgica y se dificulta que pueda activarse luego.

Cuando las células T han recibido las dos señales y están correctamente activadas, alteral la expresión de su superficie celular de una variedad de proteínas.

Fallas en estos Linfocitos

Existe un distintas patologías clínicas que pueden ser causadas por la deficiencia. Entre ellas el agotamiento o, incluso, el cáncer en los linfocitos T.

Deficiencia

La deficiencia de linfocitos T está asociada a la “linfocitopenia” de células T o defectos en las células T individuales.

Esta insuficiencia puede provenir de afecciones hereditarias, como:

  • Inmunodeficiencia combinada grave.
  • Síndrome de Omenn.
  • Hipoplasia del cabello o cartílago.

La deficiencia parcial en la función de las células T puede ser resultado del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida). De igual forma también puede darse por:

afecciones hereditarias como el síndrome de DiGeorge, síndromes de rotura cromosómica y transtornos combinados de células.

Por otra parte, las infecciones fúngicas también sobre comunes en las deficiencias de los linfocitos T.

Linfoma de células T

El cáncer en los linfocitos T o linfoma de células T representa un porcentaje de los casos de linfoma no Hodgkin y existen diversas formas.

Existe el linfoma de células T extranodal, linfomas cutáneos de células T o síndrome de Sézary y Mycosis fungoides, linfoma anaplásico de células grandes y linfoma angioinmunoblástico de células T.

Agotamiento de células T

El agotamiento de las células T significa la pérdida progresiva de sus funciones.

Puede ocurrir cuando el cuerpo tiene una fuerte respuesta inmunitaria o después de haber pedecido otras infecciones agudas o crónicas.

Este agotamiento de las células T puede estar mediado por algunos receptores inhibidores como la proteína de muerte celular programada y la proteína del gen tres de activación de los linfocitos.

Normalmente, el agotamiento está asociado a cambios epigenéticos en las células.

También, en algunos casos se puede revertir parcialmente bloqueando receptores inhibidores.

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