Eosinófilos altos y bajos, ¿cuál es la diferencia?


Nuestro sistema inmunológico está compuesto por una gran cantidad de células distintas que cumplen funciones específicas para el mantenimiento de nuestra salud, y entre las que encontramos a los llamados eosinófilos, un tipo de leucocitos o glóbulos blancos que nos protegen contra el ataque de sustancias extrañas, como los virus, las bacterias y los gérmenes.

Al igual que otras células de nuestro cuerpo, es importante mantener unos niveles adecuados de eosinófilos, evitando que sean demasiado altos o demasiado bajos, ya que pueden afectar nuestra salud de diferente manera.

Por si no lo sabes, aquí te contamos cuál es la diferencia de tener eosinófilos altos y bajos, para que estés mejor informado y tengas una idea de lo que enfrenta tu salud.

¿Qué indican los eosinófilos altos?

Un recuento de eosinófilos alto es aquel que corresponde a una cifra de más de 500 células por microlitro de sangre, lo que da lugar a lo que se conoce como eosinofilia. Esto puede ser el resultado de alergias, asma fiebre del heno, rinitis alérgica, infecciones parasitarias y micóticas, cirrosis y eczema en el paciente.

Asimismo, los eosinófilos altos pueden ser señal de urticaria, leucemia, linfoma de Hodgkin, vasculitis, entre otras complicaciones. 

Precisamente, los eosinófilos altos se originan como una especie de organismo que combate las alergias, asma, entre otras, siendo así una especie de antihistamínico natural. De igual forma, puede actuar para proteger al organismo de diferentes tipos de complicaciones.

Sin embargo, cuando los niveles se tornan extremadamente altos, también puede originar complicaciones. Por lo tanto, si este es tu caso, lo mejor es que consultes a tu médico de confianza cuanto antes.

¿Qué indican los eosinófilos bajos?

A diferencia de la eosinofilia, un conteo de eosinófilos de menos de 50 células por microlitro de sangre es denominado eosinopenia, y refleja una deficiencia de glóbulos blancos en el paciente, lo que le hace más propenso a contraer enfermedades e infecciones.

Por lo tanto, es posible que sea mucho más difícil combatir, incluso, una gripe común o virus de estaciones.

Esta condición puede deberse a alguna patología o enfermedad subyacente, como lo son la anemia aplásica, la enfermedad de Cushing y el VIH/sida, así como a intoxicaciones por alcohol o ciertas infecciones de carácter grave.

Si bien constituyen condiciones diferentes, los eosinófilos altos o bajos no son para nada una buena señal, por lo que se debe acudir a un especialista médico que realice el debido diagnóstico y administre el tratamiento adecuado que permita llevar tales valores al rango normal.

De igual forma, cuando el tratamiento para alguna de las enfermedades que causan los eosinófilos altos es excesivo o existe sobredosis, también existe la posibilidad de que esto afecte y disminuye la cantidad de estos en el organismo. Un ejemplo de ello sería consumir demasiados antihistamínicos para la alergia.

Recomendaciones finales

Lo mejor es que, si tienes alguna complicación, puedas consultar a un médico especialista para que provea el tratamiento adecuado y realice las pruebas pertinentes.

 

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