Antígeno


Un antígeno es una molécula que forma parte del sistema inmunológico del ser humano.

Se caracteriza por ser capaz de inducir una respuesta inmune en el organismo huésped con el fin de producir un anticuerpo.

En ocasiones, cuando está presente una enfermedad autoinumne, los antígenos son parte del mismo huésped.

En esta ocasión conoceremos un poco más sobre ello. A partir de allí, no solo sabrás un poco más sobre nuestro sistema inmunológico; también sabrás qué es un antígeno, cuál es su función y sus tipos en el cuerpo humano.

Qué es un antígeno

Como hemos dicho antes, son moléculas que causan una respuesta inmune.

A su vez, se caracterizan por estar dirigidos por diferentes anticuerpos.

Estos anticuerpos son producidos directamente por el sistema inmunológico con el fin de que coincida con un antígeno; pero claro, todo ello después de que las células del sistema inmune entran en contacto con él.

Por ello se origina una identificación precisa o coincidencia del antígeno y con ello el inicio de una respuesta adaptada.

Por su parte, el anticuerpo hace coincidir el antígeno pudiendose unir ambos en una región del anticuerpo. Por esto, se producen muchos anticuerpos diferentes, y cada uno de estos es capaz de unir un antígeno diferente mientras se comparte una misma estructura básica.

Los antígenos se unen a los receptores específicos de Ag. Aún así, no necesariamente puede inducir una respuesta inmune en el cuerpo humano por sí mismo.

Por lo general, están compuestos de proteínas, péptidos y polisacáridos.

Información de los antígenos

Origen

Un antígeno puede originarse desde adentro del cuerpo o desde afuera.

El sistema inmunológico identifica y ataca a los invasores “no propios” del exterior o las sustancias dañinas que ya están en el cuerpo.

Por lo general no reacciona a los autoantígenos en condiciones homeostáticas normales por la selección negativa de las células T en el timo.

Importancia en el sistema inmune

Al igual que todos los componentes del sistema inmunológico, un antígeno también tiene muchísima importancia en todo lo que respecta a las defensas del organismo.

Gracias a estos, se contribuye a tener un respuesta inmune, al punto de producir anticuerpos.

Los anticuerpos, por su parte, son liberados por los linfocitos con el fin de contrarrestar células dañinas o infecciones en el cuerpo humano.

Función de los antígenos

Fuentes de Antígenos

Existen diferentes tipos de antígenos en el cuerpo humano. A partir de allí, su clasificación puede variar.

A continuación miraremos con más detalles cuáles son los tipos de antígenos según su fuente:

Antígenos exógenos

Le llamamos de esta forma a aquel antígeno que ingresa al cuerpo humano desde el exterior. Esto puede ser a través de diferentes procesos biólogicos como lo son: inhalación, inyección o ingestión.

Generalmente la respuesta del sistema inmune a los antígenos exógenos es subclínica.

Bien sea por endocitosis o fagocitosis, el antígeno que viene desde el exterior se toman en las células presentadoras de antígeno (CPA) y son procesados en fragmentos.

Luego de ello, las Células Presentadoras de Antígenos presentan fragmentos en células T auxiliares a través del uso de la histocompatibilidad de clase II.

Cabe destacar que algunos antígenos inician como exógenos, pero luego se vuelven endógenos.

Antígenos Endógenos

Estos antígenos suelen generarse dentro de las células. Son resultado del metabolismo celular normal, o puede deberse a una infección bacteriana viral o intracelular.

Una vez que los fragmentos se presentan en la superficie celular en el complejo con MHC de clase I, las células T citotóxicas activadas (CD8) pueden o no reconocer dichos fragmentos. Si en efecto son reconocidos, secretan varias toxinas que causan la lisis o apoptosis de la célula infectada.

Autoantígenos

Los autoantígenos son un complejo de proteína que puede ser también proteína normal y en otras ocasiones ADN o ARN.

Es reconocido por el sistema inmune de aquellos pacientes que están padeciendo de una enfermedad autoinmune específica.

Cuando hay condiciones normales, este tipo de antígenos no deberían ser objetivo del sistema inmune, pero cuando se trata de enfermedades autoinmunes, las células T asociadas no se eliminan. Por el contrario, atacan.

Neoantígenos

¿Qué son esos neoantígenos? Los neoantígenos son esos que están totalmente ausentes del genoma humano normal. A diferencia de los autoantígenos no mutados, los neoantígenos suelen ser relevantes para el control tumoral.

¿De dónde deriva su importancia? Pues bien, en este caso, la calidad del conjunto de células T disponible para estos antígenos no está afectada por la tolerancia de las células T centrales.

Dentro de estos podemos encontrar:

Antígenos virales

Cuando hablamos de tumores asociados a virus, como por ejemplo el cáncer de cuello uterino y otro subconjunto de cánceres de cabeza y cuello, los epítopos que se derivan de marcos de lecturas virales contribuyen al conglomerados de neoantígenos.

Antígenos tumorales

Estos son los que se presentan por las moléculas MHC clase I o MHC clase II sobre la superficie de las células tumorales.

Por su parte, los antígenos que solo se encuentran en tales células se llaman “Antígenos Específicos de Tumores). Generalmente, estos son el resultado de una mutación específica del tumor.

Aún más comunes son aquellos antígenos que se presentan por células tumorales y células normales. Estos últimos son denominados “Antígenos asociados a tumores”.

Los linfocitos T citotóxicos que reconocen dichos antígenos pueden destruir diferentes células tumorales.

¿Cómo aparecen los antígenos tumorales? Estos pueden aparecer en la superficie del tumor en forma de, por ejemplo, un receptor mutado. En esos casos son reconocidos por las células B.

Conclusión

¿Hemos aprendido algo sobre el antígeno? ¡Por supuesto!

Ahora sabemos que el antígeno es una sustancia capaz de estimular una respuesta inmune. Activa los linfocitos, que son las células de los glóbulos blancos que combaten infecciones en el cuerpo humano.

Pueden dividirse, en principio, en antígenos extraños y auto antígenos. Sin embargo, debes saber que su clasificación puede ser ampliada según su origen.

También sabrás que en la superficie de los antígenos hay varias regiones. A estas las llamamos “determinantes antigénicos”. Cumplen la función de ajustarse y unirse a moléculas receptoras de estructura complementaria en la superficie de los linfocitos.

Cumplen una función importante en el sistema inmunológico y una falla en su función puede perjudicar la salud de los individuos.

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